Definiciones

Fernando González Marabolí:

•«La cueca de arte grande –la de las fondas de la Independencia, esa que fue sagrada para los Carrera y que a la muerte de Diego Portales se tuvo que ocultar durante 150 años– fue tratada sin piedad y pasó días amargos. Sólo las cárceles, tabernas y prostíbulos fueron refugio seguro para esta joya del arte, la cual ha sobrevivido fuera de la ley, perseguida… clandestina… Prefirió sumergirse en el vino, en las fiestas y tomateras del pueblo, especialmente en caletas o guaridas de la Vega, la Estación y el Matadero, donde se juntan los que no valen nada para el coloniaje».

•«La belleza del canto a la rueda o canto a la daira, es el equilibrio de la verdad interior. Tiene la medida y el peso de lo justo… Debido a que el hombre sacó de la naturaleza los componentes de su arte […]. A lo que nosotros llamamos cueca es el canto a la daira del fabuloso imperio de los árabes que difundió la dinastía de los Omeyas por medio de la escuela de Medina y pertenece a los sones altos de la fiesta de la Zambra. Es una de las formas más difíciles y complejas del compás árabe de 6×8».

 

Samuel Claro Valdés:

•«Las chinganas eran construcciones de ramas, con mesas en su interior, algunas tenían escenario para los músicos. Era el centro social del roto, el afuerino, el huaso.

El pericón, zapatera, llanto o zamacueca, todos “bailes de la tierra”, eran los ritmos que se podía escuchar en las chinganas.

Las chinganas más antiguas fueron las de Ña Rutal y de Teresa Plaza, a las que se agregaron El Parral de Gómez, Baños de Huidobro y El Nogal, que incluía un escenario. Famosas fueron las hermanas Tránsito, Tadea y Carmen Pinilla Cabrera, que instalaron una fonda en Petorca, a una cuadra de la plaza, y que, trasladadas a Santiago, actuaron en el Parral de Gómez y en el Café de la Baranda, situado en la calle Monjitas, a una cuadra de la Plaza de Armas. “La Petorquinas”, como se las conoció, tuvieron tanto éxito, que la capital se cubrió de chinganas de SanDiego hasta San Lázaro. Además, fueron incluidas bailando cueca en la primera temporada de ópera que se organizó en Santiago».

 

Carlos Vega:

«En 1824 cobra rápida notoriedad en Lima un nuevo baile llamado Zamacueca; a fines de ese mismo año o a principios del 1825 llega a Santiago de Chile y en sus aristocráticos salones es objeto de cálida recepción; desciende en seguida a los dominios del pueblo, invade todo el territorio de la República y el fervor de un par de generaciones le da categoría de danza nacional; evoluciona, sufre algunas modificaciones de externación y de forma, y se inicia en el país, ya en la segunda mitad del siglo, la creación de melodías originales. Hay desde entonces una Zamacueca chilena; pero como Zamacueca es nombre demasiado largo, con sólo “cueca” se remedia la chilena apetencia de brevedad. Desde el comienzo ha pasado de Santiago a Mendoza y a las demás provincias argentinas inmediatas; después, hacia 1865, a Bolivia y el Perú, de retorno. Estas repúblicas le añaden apellido: Cueca Chilena y, otra vez por razones de brevedad, Chilena simplemente».

Pablo Garrido:

«La cueca, si no propiamente la zamacueca original, es su hija, desprendimiento o ‘variante’ (como gustan llamar los folkloristas). En su forja influyen rasgos comunes al cancionero popular colonial (sistema modal occidental, formas estróficas desprendidas de patrones peninsulares), enriquecidos por factores autóctonos amerindios y afroasiáticos, a la manera de innúmeros bienes culturales que son de patrimonio común en el Nuevo Mundo.

Pero su identidad -la de la cueca- es una sola: chilena. No hubo zamacuecas ni cuecas ni en el Africa ni en España, por consiguiente no nos vino de fuera. es pues, el símbolo más puro de nuestra identidad».

 

Extractos del libro Chilena o cueca tradicional*:

1. La cueca o chilena es una forma poético-musical en la que intervienen el canto, instrumentos musicales y la danza, provenientes de la tradición arábigo-andaluza.

2. La supervivencia de la cueca o chilena se mantiene en la tradición oral. Su dispersión es continental, se conserva con mayor pureza en Chile y los rasgos de esta tradición que se puedan haber perdido o deformado son posibles de recuperar.

3. El desarrollo musical de la poesía por medio del canto plantea relaciones numéricas que se basan en la tabla de multiplicar del 8.

4. Estas relaciones numéricas están basadas en la observación de los elementos de la naturaleza, los astros y el cuerpo humano.

5. El canto de la cueca o chilena es gritado y melismático, con la misma impostación de la voz de las antiguas escuelas de canto árabe. Los cantantes de la cueca son cuatro, principalmente hombres,

pero también participan mujeres que hayan recibido un entrenamiento vocal adecuado.

6. Los instrumentistas interpretan instrumentos melódicos y de percusión y son, generalmente, otros los cantantes. Estos últimos pueden interpretar, además, algunos instrumentos de percusión.

7. La coreografía de la danza implica el cortejo y conquista de la mujer por el hombre y se desarrolla dentro de un redondel imaginario. Está intimamente relacionada con la estructuramatemática que rige el desarrollo de la poesía por medio el canto.

8. El estudio de la cueca o chilena adquiere un un carácter interdisciplinario, que enriquece el conocimiento de diversas áreas del saber.

9. La revalorización y rescate de la cueca o chilena contribuye a la reafirmación de la identidad nacional, reviviendo tradiciones profundamente arraigadas en Chile y en América.

10. El repertorio de cuecas recogidas, creadas o seleccionadas por González Marabolí configura un verdadero Cancionero Chileno, representativo de la cultura de tradición oral y de la historia de Chile.

   

•«Los especialistas que hablan de cueca no aportan ninguna luz… debido a que ignoran por completo la disciplina de su técnica, no saben que el canto de viva voz es de transmisión oral, ni que su riqueza en la expresión melismática de sus incomparables melodías, pertenece a una gran escuela.

Nadie conoce la pedagogía tradicionalde Chile ni sabe hablar con soltura sobre esta expresión. Lo único que tienen para dar y prestar son títulos.

También cuando se escribe sobre la cueca, debido a que esta expresión fue transformada en industria , se excluye el verdadero arte que es la música , la poesía y la forma de su canto, porque el coloniaje niega, enreda y separa con el único fin de crear etapas, modas y estilos.

Para matar la tradición del pueblo es que se le impone esa cueca mansa que no le dice nada al chileno, sino que le causa fastidio, porque saben que sin cultura propia no tendrá valores que defender.

Por eso es que para entender el arte del canto a la rueda hay que estudiar el universo, los tiempos de la naturaleza y las líneas del hombre, porque todas esas piezas o medidas forman un cuerpo completo y sin que nada se las pueda quitar.

Nuestro canto está metido dentro sin poder salir jamás de ese molde, sujeto siempre a las leyes naturales, regla, compás, figuras numéricas, donde todo su movimiento se guía por un concepto ordenado y total del universo y del mundo, porque es un arte geométrico y matemático, tal como el juego de ajedrez».