De: Gran Valparaiso (cultura)
Valparaíso es una isla ... de la fantasía
Clamorosa presentación de "cidí" que recopila la música y el canto de la mítica bohemia porteña
(Tomado de www.municipalidaddevalparaiso.cl, el sitio del municipio porteño)
Cientos de entusiastas cultores de la música popular dieron un energético marco, la gélida noche de un sábado de comienzos de julio, a la ceremonia de presentación del cidí "La isla de la fantasía" y bailaron cuecas choras hasta en los pasillos del Teatro Municipal de Valparaíso. El viejo recinto de la Plaza O'Higgins se vistió de gala para celebrar el retorno de esta manifestación cultural, clave en la identidad humana del puerto.
Grabado en vivo durante el primer semestre de 2002 en la casa denominada "La Isla de la Fantasía" -sitio de reunión de los viejos músicos de bares y burdeles porteños, ubicado en el Cerro San Juan de Dios- el disco constituye el primer registro de muchos temas que fueron auténticos himnos en las legendarias noches del puerto, como una cueca de hace 40 años, hoy olvidada, que rendía homenaje a los aguerridos jugadores de Santiago Wanderers.
El espectáculo corrió por cuenta de los mismos músicos que participaron en la grabación. Hombres y mujeres, la mayoría de ellos mayores de 60 años, que están empeñados desde hace mucho tiempo en mantener viva esta música en su variante más auténtica y creativa.

CÁLIDA PRESENTACIÓN
La gente llegó desde diversos cerros de Valparaíso y aplaudió con entusiasmo a los numerosos grupos y cantantes individuales que se fueron sucediendo en el escenario. Ninguno de éstos permaneció allí más de diez minutos porque la lista de los participantes era extensa y nadie tenía el afán de robarse la película. Este no era el Festival de Viña, sino que un encuentro marcado por la calidez, en el que nadie competía contra nadie, sino que todos eran parte de un rico mosaico humano y cultural.
Tampoco había afán de aparentar. Algunas de las parejas que bailaron cuecas choras destacaron por su apostura y belleza. Pero quienes se ganaron los aplausos más entusiastas de la noche fueron matrimonios septuagenarios que no ocultaban el paso de los años, pero que manifestaban compromiso con lo que hacían y una poderosa dignidad interior.
Los protagonistas de la jornada fueron las cuecas choras, así como grupos y cantantes cuyo arte arranca de las míticas noches que conocieron por décadas bares y prostíbulos y otros locales representantivos de la bohemia porteña. Sin embargo, los garabatos, groserías, alusiones de doble sentido y el chiste grueso y fácil, expedientes tan utilizados por los programas de la tele para atraer rating, aquí brillaron por su ausencia. Fue una fiesta con guante blanco, completamente apta para los numerosos niños que llegaron al recinto acompañando a sus padres.
Junto a la nostalgia por la vida campesina, las piezas que se interpretaron y bailaron en la velada estuvieron marcados por el romanticismo, por la búsqueda del amor con ese hombre o mujer únicos, ideal que desafía la modernidad, que predica abierta o solapadamente que las personas son desechables.
Fue una jornada de afirmación de la cultura popular, nacionalista a juzgar por el predomonio de la cueca y los atuendos huasos de muchos de los concurrentes. Pero un nacionalismo de buena ley, nada que ver con los brotes de nacismo trasnochado que han surgido en el último tiempo en Valparaíso y que a escala nacional preconiza un personaje tan siniestro como Eduardo Bonvallet. Porque cuando algunos intérpretes presentaron tangos, boleros, valsecitos, corridos o temas bolivianos, la concurrencia los aclamó entusiasta. Pareció decir: "estamos orgullosos de lo nuestro, pero no en contra de ninguno de nuestros pueblos hermanos".
AUTORIDADES AUSENTES
No había autoridades presentes en el acto. Ni siquiera de la Universidad Católica de Valparaíso, organizadora del acto.
Si hubiera estado alguna, podría haber dicho unas palabras sencillas a la gente. Algo así como: "Escuchamos muy a menudo hablar De la globalización. En Beijing, lo mismo que en Ciudad de México, Valparaíso o Estocolmo, uno encuentra locales de comida rápida de Mac Donalds. Pudimos ver en vivo y en directo los atentados contra las torres gemelas de Nueva York. Y vía internet podemos trasmitir textos e imágenes al segundo a un amigo que tenemos en el polo norte. Tenemos que salir a este mundo que se abre y en donde caen muchas barreras geográficas y burocráticas, para competir con nuestros productos. Pero no podemos perder nuestra alma porque el mundo se empobrecería si nosotros renunciamos a ser lo que somos, si nos olvidamos de nuestras tradiciones e identidad. Por eso es tan importante respetar y fomentar manifestaciones culturales como la que representa La isla de la Fantasía. Valparaíso está llamado a ser patrimonio de la humanidad no sólo ni principalmente por sus edificios y arquitectura, sino por su gente y su cultura. Gracias por el aporte que ustedes hacen".
Y algún académico universitario pudo haber hecho eco a la sabia reflexión del coordinador del proyecto y entusiasta integrante de uno de los grupos musicales de La Isla de la Fantasía, Bernardo Zamora: "Al pueblo no se baja a recopilar expresiones artísticas. Se sube a aprender".

CON APOYO DE FONDART
El proyecto buscó, a través del registro sonoro, rescatar y revitalizar las manifestaciones musicales y culturales propias de la singular cueca desarrollada desde los años 20 en Valparaíso. Dentro de ello, fundamental importancia tiene La Isla de la Fantasía, lugar enigmático y fuera del tiempo, cuyo nombre podría provenir del extraño paisaje que lo rodea, pleno de árboles y cursos de agua, cuando la marca del cerro San Juan de Dios es la aridez. Allí, desde hace años, se reúnen a cantar, bailar y tocar todos quienes una vez protagonizaron las noches de Valparaíso, y que hoy no cuentan con mucho más que la nostalgia, edades avanzadas y un compañerismo a toda prueba.
Como queda plasmado en el disco compacto, allí se cultivan por sobre todo la cueca, aunque también son habituales los boleros, los valses peruanos y los tangos. Típico es el cultivo de la rueda donde cada cuequero cantante o instrumentista interviene en una verdadera disputa con miras a probar quién es el más gallo. Asimismo, siguen utilizándose formas ya olvidadas, con improvisación y mezcla de textos, la entonación, la sacada y otros elementos que marcan la singularidad de la cueca chora de Valparaíso.
Bernardo Zamora confiesa que la realización del proyecto concilia el interés musical con lo social y antropológico, sin dejar de lado fuertes componentes emotivos. "Los viejos", afirmó, "representan una forma de ver el mundo, que indudablemente no volverá, en que la lealtad era sumamente importante, valorada y respetada".
Zamora espera poder continuar el trabajo iniciado con "La Isla de la Fantasía" y que contó con el decisivo apoyo del Fondart. Ahora tiene proyectado registrar un CD sólo con cuecas originales y antiguas, como la dedicada el Wanderes. También pretende editar un libro con el trabajo recopilado, de fotos, historias, etc. "Evidentemente hay mucho de nostalgia en esto, pero sé que se trata de un mundo imposible de revivir, pues responde a todo un contexto social y cultural que ya no existe. Sin embargo, estoy seguro de que estos viejos cracks tienen mucho que enseñarnos, por ejemplo acerca de la cultura del encuentro y la amistad".
Contenido del CD
LUCY BRICEÑO Y LOS SUREÑOS.
1. La cueca -poema- (Osvaldo Barril. 2. La piedra feliz (Hernán Núñez). 3. La ñata Elvira (Hernán Núñez). 4. ¿Qué es el amor? (Luis Bahamondes). 5. Los inseparables (Mario Catalán). 6. La Carlina (Hernán Núñez). 7. El puerto de mis amores (Luis Bahamondes).
SILVIA "LA TRIGUEÑA" Y LOS HUASOS LADINOS.
8. Con permiso, soy la cueca. 9. El caracol. 10. La dicha (Luis Bahamondes). 11. Tomando tinto y del otro. 12. La rosa blanca (Hernán Arenas). 13. Chingana de guapo (Francisco Céspedes). 14. Cerro Cordillera
LOS VIEJOS CRACKS DE LA CUECA PORTEÑA
15. Conversación sobre las "cuecas de casa" -diálogo- 16. La camisa de la Lolo (Mario Catalán). 17. El pugilismo chileno (Hernán Núñez). 18. La novia (Efraín Navarro). 19. Calle Bandera (Segundo Zamora). 20. La guitarra. 21. ¿Quién me compra los repollos (del folklore). 22. Puerto de Valparaíso (Emilio Olivares)
LOS PRIMOS
23. Recuerdos del "Nunca se supo" 24. Los porteños (Efraín navarro 25. La Quintrala (Hernán Núñez) 26. El pañuelo 27. Vamos a ver al Wanderers (Abraham García) 28. Recordando a Manuel Rodríguez, "El cuadradito" 29. Saco chico, saco grande (Benito Núñez) 30. Calma, paciencia y fe (Juan Núñez) 31. La Isla de la Fantasía (texto, Benito Núlez; música, Aliro Núñez)