Un poeta puede escribir una décima en 5 minutos.
Un payador la hace en 50 segundos.
Un payador profesional la sabe improvisar en 30 segundos.
La esencia del arte de payadores está en la controversia, allí es cuando se enfrentan dos visiones, dos criterios, dos creadores improvisando décimas, cada cual con su guitarra, puesto que esta poesía se canta.
En Chile se acompañan los versos con guitarra o guitarrón.
No existen los payadores que no sepan crear las décimas , aunque sí, se les llama de ese modo a unos rimadores burdos que aparecieron en televisión fruto de la política "cultural" de la dictadura.
Se dice que no hacen décimas y que hacen verso libre... al fin lo que hacen son versos deformes y en su contenido no hay poesía. El verdadero canto del payador inspira respeto, es reflejo de las vivencias y de los aconteceres, contiene la alegría de toda creación y cultiva los valores de la comunidad. A partir de la década del 80 comienzan a participar payadores chilenos en los encuentros internacionales y ya existe una red de amistad, poesía y canto que ha de ser una instancia más de integración latinoamericana.